Mi Abueli, es originaria de Guadalupe Victoria, Puebla; y como ya les había platicado tiene un desarrollo, digamos peculiar… aún así, hemos conservado mucha de su cultura. Ella se ha encargado de mostrarnos la riqueza en tradiciones y leyendas de su tierra, y aunque muchos no han tomado el tiempo para escucharla… para mi, pasar tardes frente a ella, rodeada de sus historias, es de las cosas que más me gustan.
Cuando era pequeña, iba con ella al menos una vez cada bimestre a visitar a su hermana, que vive en su tierra natal… Tía Panchita es una señora dulce, pequeña, delgada, muy sensible y que tuvo al menos una docena de hijos; el contraste completo a mi Abueli Lucha.
Recuerdo correr por las calles de arena del pueblo, recogiendo capulines y yendo por el pan, con mis primos, para poner la ofrenda de Todos Santos; la tradición de Día de Muertos.
Dicen que la costumbre viene de raíces prehispánicas, donde enterraban a los muertos con objetos, comida y ofrendas para su viaje a la otra vida. Con la idea que al morir, las personas pasan al reino de Mictlán, donde tienen que estar un tiempo para después ir al cielo o Tlalocan, y para el viaje, necesitan comida y agua, veladoras para alumbrarse, dinero para pagar al balsero que los cruza por el río antes de llegar a Mictlán y un palo para ahuyentar al diablo. Todo se colocaba en su tumba y en el altar de muertos, en la visita anual a los vivos.
En algunos pueblos, como en el de mi Abue, aún se tiene la costumbre de recibir con ofrenda y camino de flores, a los muertos en el día que les corresponde, según haya sido su muerte; empezando el 28 de octubre, día dedicado a las “ánimas de los accidentados o muertos en desgracia”.
Luego, el 29 llegan los que han sido olvidados o no hay quien los reciba.
El 30 llegan los nonatos y niños del "Limbo", que murieron antes de haber sido bautizados.
El 31 de octubre, es un día dedicado a los niños.
El día 1º de noviembre, a las doce horas, se pone la ofrenda para los demás familiares muertos.
El día 2, se va a limpiar las tumbas y se llenan de flores de cempasúchil, garra de león, alhelí y otras.
Luego, el 29 llegan los que han sido olvidados o no hay quien los reciba.
El 30 llegan los nonatos y niños del "Limbo", que murieron antes de haber sido bautizados.
El 31 de octubre, es un día dedicado a los niños.
El día 1º de noviembre, a las doce horas, se pone la ofrenda para los demás familiares muertos.
El día 2, se va a limpiar las tumbas y se llenan de flores de cempasúchil, garra de león, alhelí y otras.
A las 3:00 de la tarde del 2 de noviembre, suenan las campanas de la iglesia, señal de que las ánimas se van.
Al día siguiente, se levanta la ofrenda y es compartida entre amigos y familiares.
En el pueblo, de mi Abue, dicen que las animas se llevan la "sustancia" de la ofrenda y por eso es que la comida ya no tiene sabor al levantarla.
Es costumbre, que se toque en la puerta de vecinos para recibir algo de la ofrenda; eso es "pedir calaverita".
En el pueblo, de mi Abue, dicen que las animas se llevan la "sustancia" de la ofrenda y por eso es que la comida ya no tiene sabor al levantarla.
Es costumbre, que se toque en la puerta de vecinos para recibir algo de la ofrenda; eso es "pedir calaverita".











































