sábado, junio 20, 2009

El sol abrazaba mi figura mientras mi sombra refrescaba las escaleras, la gente pasaba y yo te buscaba.

Te reconocí de inmediato cuando viraste, no había necesidad de saber que usabas...

vi una sonrisa en tu rostro, tal vez de nervios tal vez de gusto, tal vez no sonreíste por que estabas demasiado lejos para haberlo notado... pero yo sonreía.

Nos abrazamos y caminamos, tu mirada me evadía. Mi boca no paraba de hablar, noté tu tensión y el silencio vino entre los dos.

Me gusta mirarte, mirar tus gestos, tu nervio en la mirada, tu camisa no me deja despegarle los ojos de encima 

-vistes genial; me gusta tu estilo- 

caras rojas y risas chistosas


Para penas conmigo... mi zapato voló y aterrizó en una señora que evitó su fatídica muerte, un señor que lleva unas maderas me ve feo por que me sostengo de ellas, reí, reí mucho, aún me da penagraciosa.


El camino fue largo, el mixquiahuite caía, tu te sentías un tanto más relajado, respiraste mi perfume y mi piel respondía, me pesqué de tu brazo


-tienes una cintura y manos cómodas- mis manos encajan perfectamente.


Caminamos pasillos y tu pensabas -te preocupas demasiado- la cajera confabulaba en contra de nuestros planes, las vueltas perdieron la clave de paquetería, tu esperabas una respuesta afirmativa de la chica detrás del mostrador, vi tu espalda... quise abrazarte, pero no pude...


Llegamos a chateau y las criaturas se alocaron, te vi cocinar y platicamos, mis ojos te hacen perder el hilo... comimos 

-me serviste mucho-   

-es que sirvo como si fuera para mi- 

me gusta que seas sincero.


Me enseñaste tu trabajo y te halagué honestamente, el rojo regreso a ti, vi una ilustración buenísima, el rojo pasó a mi y no podía dejar de reír... 

Te relajaste, me acurrucaste en ti, tirados en los puffs la tranquilidad llegó. 


-¿quieres escuchar música o ver una peli?- 


en tu habitación acordes desconocidos y caribeños me recordaron a alguien, tu te tiraste sugiriendo que te siguiera... 

con el compás del son uniste nuestros labios


pasaste la mano por mi espalda... 


sabes donde tocarme... 


la pena de lo "correcto" me invadió y tuve que separarme de ti... 

tal vez un segundo más y la historia seria muy diferente.


Nos fuimos y me cuidas, me despedí con muchos besitos. 


Te preocupas de que me encuentre bien... 


¿como no estarlo? si sonrío como zombie.

1 comentario:

Demencia Artificial dijo...

Buena historia jajaja.

Saludos,

Anthony